El alemán Alexander Zverev se ha clasificado para su segunda final de Roland Garros, la cuarta en un Grand Slam, tras vencer este viernes al checo Jakub Mensik por 7-5, 6-2, 3-6 y 6-3 en 3 horas, y está a un paso de romper su maleficio en los GS. El número 3 de todo el mundo , de 29 años, se medirá en la final del domingo contra el ganador del desafío entre los italianos Flavio Cobolli, 14 del ránking, y Matteo Arnaldi, 104, en la primera semifinal cien % italiana de un Grand Slam.
"Esta pista es la mucho más bien difícil y al mismo tiempo la mucho más hermosa de todo el mundo ", dijo la lengua alemana , que ha reconocido que el contrincante le puso en aprietos. "En esta superficie todo puede pasar en cualquier momento y hay que buscar la manera de subsistir. Cada punto puede ser el último, por eso Roland Garros es tan particular ", ha comentado.
Frente a un contrincante de 20 años que jamás antes había superado los octavos de un Grand Slam y que en Roland Garros solo tenía una victoria, pero que se ha ganado una popularidad de matagigantes, Zverev logró un partido serio y sólido, sin dar opciones al checo, que no encontró el nivel que venía exponiendo hasta la actualidad.
La buena estrella de Mensik, que había superado a oponentes de mejor ránking a lo largo del torneo, pareció acompañarle hasta mediado el primer equipo , cuando dispuso de tres bolas para colocarse 5-3 y servicio. Pero el germano no se vino abajo, dio la vuelta a la situación y se anotó tres juegos seguidos que le brindaron virtud.
En el segundo encadenó otra serie de tres para poder una renta que no le abandonó hasta el desenlace , aunque la reacción del checo llegó en el tercero, en el que una bajada del desempeño del alemán le hizo dejar escapar un parcial, el segundo en lo que va de torneo. Los fallos no disculparon a un Mensik, que recibió régimen médico en el cuello y que enseguida se puso 3-0 en el cuarto, una distancia que no pudo achicar.
Zverev, elevado a la categoría de enorme favorito por la baja por lesión del español Carlos Alcaraz y después de las eliminaciones del italiano Jannik Sinner y del serbio Novak Djokovic, está dominando bien la presión, aunque por momentos mostró su enfado con ciertas decisiones arbitrales. "Trato de concentrarme, de no meditar en nada, lo cual no es realmente difícil , somos atletas , no poseemos mucho en el cerebro", ha bromeado.
El alemán ha perdido tres finales de Grand Slam. La primera en el Abierto de Estados Unidos de 2020 contra el austriaco Dominic Thiem, la segunda en Roland Garros en 2024 contra Alcaraz y la tercera en el Abierto de Australia de 2025 frente a Sinner. Ahora tiene la posibilidad de su vida de sumar su primer triunfo en un grande que juntar a sus siete Masters 1000.


